Sentir vergüenza por mi espiritualidad

Sentir vergüenza por mi espiritualidad

He sentido vergüenza por mi espiritualidad, lo admito. La sigo sintiendo de vez en cuando, lo sigo admitiendo. Vale, vale, probablemente más que sólo “de vez en cuando”. Si es que no te puedo ocultar nada, ¿eh?

Creo que es normal sentir vergüenza, creo que si a ti te pasa, deberías sentirla y regodearte en ella, para trascenderla de una vez por todas. Creo que los humanos tenemos este tipo de cosas, las “vergüenzas”, y creo que está bien tenerlas, porque creo que nos hacen aprender -o desaprender, como dirían algunos-.

Lo importante es no sentir que la vergüenza te domina. Lo importante es sentirla y que se vaya por donde ha venido.

La vergüenza te hace fuerte. Ten vergüenza y observa como todo cambia a tu alrededor, pues desde ella, desde su vulnerabilidad, llegarás a un punto en que te importará un pepino si la sientes o no, si te juzgan o no, si te muestras débil o no. Habrás llegado al umbral que separa la vulnerabilidad del poder personal. Habrás llegado al punto de no juzgarte.

Lo admito, yo ando en ello. A veces me siento un puñetero Dios, otras me siento un niño desamparado al que nadie comprende y que no desea mostrarse como en realidad es, por si le hacen daño. Lo admito, pero también admito mis victorias, que son muchas y que cada vez son más. Hoy por hoy puedo decir que muchas más que mis derrotas, seguramente porque no existen las victorias ni las derrotas como tal, sino tan sólo puntos de vista que se van reforzando más y más a medida que se experimentan más y más. Recordatorio para mí: no existen las victorias o las derrotas, Miguel, tan solo percepciones.

Admite tus victorias, sea lo que sean para ti, refuérzate en ellas, en la aceptación de tu camino victorioso. Así como te digo que abraces tu vergüenza, también te digo que abraces tu poder.

Seguramente trato de decirte que sentir, sea lo que sea que sientas, y no juzgar lo sentido, es poder. Quien te ve haciendo eso, flipa contigo, mucho. Flipa con tu poder, con tu personalidad, con tu naturalidad, con tu carisma. Abrazar lo que uno siente sin juicios es eso que llaman “empoderarse” (ahora que está tan de moda el palabro).

Seguramente trato de decirte que te ames a tope, que implica aceptar lo sentido e ilusionarse con lo que te está aportando, que no es nada más que más amor por ti y los demás.

La vida no se trata de superarse o “empoderarse”, se trata de quererse para querer más y mejor. Recordatorio para mí: pensar únicamente en términos de cuánto amor me doy, y adiós vergüenzas y chorradas.

Abrazos.

Miguel.

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